Los niños y los médicos

Ahora os quería comentar algo que supongo todos los que tenéis hijos habréis vivido alguna vez… y es ese inquietante momento en que se entra en un centro médico, hospital, o CAP con tu bebé por primera vez.

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A veces, o por lo menos a mi, me da miedo pensar que algo tan pequeño, tan inocente pueda tener alguna enfermedad, aunque sólo se vaya para una revisión de rutina, o para una vacuna, por lo que creo que ese nerviosismo se puede contagiar, y tambíen es importante comentar el “síndrome de la bata blanca” que es ese miedo innato que tienen o pueden tener algunos niños cuando ven a alguien ataviado con esa bata, sería el equivalente a nuestro miedo a ir al dentista, pero en alguien que no puede hablar y expresar sus emociones como nosotros.

Lo más importante, desde mi punto de vista, son las personas que te pueden atender, ya sea para pesar, medir, o poner una vacuna, creo que la otra persona (médico, enfermer@s…) debe tener esa empatia que muchos profesionales tienen, y te ayudan a relajar a tu bebé, ayudan a que el momento no sea traumático, pero ojo… que puede pasar al revés, y tener muy poco tacto en esas primeras experiencias, yo creo que hace que el bebé tenga más miedo en las siguientes.

En nuestro caso particular, nuestra hija E. es una niña de alta demanda (ya lo comentaré más adelante, jeje), y desde muy pequeña llevarla al médico era un trauma para todos, para ella, por que no paraba de llorar desde justo pasar la puerta, por que se volteaba, por que con meses de vida había que cogerla entre varias personas para ponerle una vacuna… y para nosotros, que nos sentíamos culpables y los peores padres del mundo por hacérselo pasar mal. Entiendo que los profesionales tambien lo pasaban mal, una enfermera nos dijo textualmente “no he visto nada igual” jeje, aún recuerdo el momento.

Poco a poco van creciendo, pero no os creaís que la situación cambia demasiado, si tenía miedo con meses, con un año o dos lo seguirá teniendo, solo que quizás esta vez hagan falta más de dos personas para poderle la inyección…

Reconozco que en nuestro caso particular hemos tenido suerte en el apartado de “salud infantil”, ya que salvo una vez que tenía muchos vómitos, no hemos tenido que acudir a urgencias por enfermedades (hay que decir que en Septiembre empieza el cole… así que nos estamos mentalizando que ya nos tocará, jeje), ya que sino creo que el trauma hubiera sido mucho peor.

Pero ojo, esta es mi experiencia personal, supongo que habrá de todo, y niños y bebes que estén encantados cuando van al médico.

Ahora os dejo un poco de esperanza…

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Hace 15 días, fuimos a ponerle la vacuna de la varicela, y para sopresa de própios y extraños, sólo lloro durante un minuto cuando se la pusieron, antes nada e incluso después se marchó feliz cuando le dieron una pegatina y una hoja para colorear. Dos factores clave: notamos que se puede hablar con ella, que ya empieza a estar más tranquila y se nota que se hace algo más mayor… y el otro factor es el humano, la enfermera fue muy atenta, empática, intentando distraerla y tomarlo como un juego, como tiene que ser con niños de esta edad.

En otro post quizás comente con detalle el tema de las vacunas (aunque en este punto es mi mujer quien tiene la tesis doctoral, jeje), ya que es todo un mundo, y realmente complejo en los dos últimos años.

¡Saludos a todos!

Papachus

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